Las prostitutas se enamoran follando a prostitutas

las prostitutas se enamoran follando a prostitutas

Por mucho que busquemos las respuestas en películas, libros o documentales, nunca podremos saber exactamente qué pasa por la mente de una prostituta. Nos podremos imaginar como es su jornada laboral , colmada de sexo sin amor y clientes desconocidos, pero para descifrar sus pensamientos no hay nada como acudir al testimonio directo.

Lo hagan por elección propia, por necesidad o bajo el yugo de un proxeneta , tienen necesidad de comentar sus preocupaciones y teorías propias sobre su trabajo. Ellas me ven como a un ser humano, podemos hablar, reírnos y pasar el rato.

Es importante resaltar que todas hablan desde el anonimato , lo que les permite concretar con todo lujo de detalles sus encuentros tanto con hombres como con mujeres. Es el caso de una prostituta australiana que durante años, por miedo a dejar de ser heterosexual, se negó a acostarse con personas de su mismo sexo.

Destaca su higiene, su compromiso no suelen cancelar reservas y, por encima de todo, hace hincapié en algo que muchas prostitutas echan de menos durante sus encuentros sexuales: Al parecer, las mujeres que pagan por sexo son una rareza bien cotizada. En muchas ocasiones tan solo quieren sexo oral o un masaje , y con ellas se puede hablar, pasar el rato y reírse. Casi siempre llegan con una botella de vino, y en ocasiones comida. Es como tener sexo con un amigo. Me gusta porque me ven como a un ser humano.

No solo las prostitutas se han subido al carro del debate, sino que personas con lazos familiares o emocionales con el sector también han querido compartir sus experiencias: Dos de ellas tenían pareja y me contrataron para hacer un trío. Era algo muy extraño, como si fuese parte de un asesoramiento sexual para parejas. En cambio, la otra era una habitual y se notaba que quería tener una relación, pero que simplemente no tenía tiempo".

Al respecto, otra usuaria, también del gremio, añade: Asimismo, existe un consenso claro entre las usuarias: Al respecto, citan la novela de Gillian Flynn , Perdida , que describe la situación al dedillo: Son atractivas y comprensivas. Respetan mis límites y nunca he sentido miedo a ser robada o violada. Ellas me ven como un ser humano. La verdad es que a veces los hombres te usan como un objeto.

Con ellos siempre tengo la guardia levantada. Soy parte de un grupo de apoyo. Conozco tanto las buenas como las malas historias. Tuve una amiga a la que dispararon en la cabeza por rechazar a un cliente. Algunas han sufrido mucho. Por supuesto, escuchar todo esto y presenciarlo de primer mano ha cambiado mi visión de los hombres. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío.

Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano. Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda. Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta".

Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad. Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista.

Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución. Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas.

En primer lugar nuestros gobernantes. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Si se cumpliera con el derecho a una vivienda, a la salud o a un trabajo, no habría prostitución.

Si una mujer tuviera esos derechos, no sería puta. Las agencias internacionales como el Banco Mundial que insisten en calificar a las putas como trabajadoras sexuales. En la prostitución se dan todos los síntomas del campo de concentración: Si los varones dejaran de ir de putas, esto se acabaría. La prostitución no se elige con libertad. El proxenetismo y la trata de personas son delitos, y como tales deben perseguirse.

Siento rabia y dolor, pero no trato de intervenir sobre sus vidas.

Al respecto, otra usuaria, también del gremio, añade: Asimismo, existe un consenso claro entre las usuarias: Al respecto, citan la novela de Gillian Flynn , Perdida , que describe la situación al dedillo: Son atractivas y comprensivas. Respetan mis límites y nunca he sentido miedo a ser robada o violada. Ellas me ven como un ser humano. La verdad es que a veces los hombres te usan como un objeto. Con ellos siempre tengo la guardia levantada.

Soy parte de un grupo de apoyo. Conozco tanto las buenas como las malas historias. Tuve una amiga a la que dispararon en la cabeza por rechazar a un cliente. Algunas han sufrido mucho. Por supuesto, escuchar todo esto y presenciarlo de primer mano ha cambiado mi visión de los hombres. La verdad es que nunca me he sentido amenazada o insegura con una cliente.

Tampoco es que crea que pudiesen conmigo, es solo que nunca temo que lo hagan ", confiesa. Ante la cantidad de comentarios que la acusaban de generalizar, la usuaria matiza: En Titania Compañía Editorial, S. Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Alma, Corazón, Vida Viajes. Las clientas femeninas son una rareza bien cotizada. Autor Miguel Sola Contacta al autor. Tiempo de lectura 5 min. Aunque no es legal, miles de españoles siguen recurriendo a los servicios de las profesionales.

Seguramente se lo pensarían dos veces si escuchasen estas palabras. Viko y Margarida son prostitutas satisfechas con su trabajo, aunque cada una de ellas lidia con "los estigmas sociales" de su profesión de un modo muy distinto. Cuando se habla de prostitución la mayoría de hombres dicen siempre lo mismo: El problema es que esas condiciones no existen. Una trabajadora sexual responde a todo tipo de preguntas sobre su ocupación. Por Gonzalo de Diego Ramos 2. BBC Mundo habló con ella.

Lo creo firmemente, estoy convencida de ello. Ninguna mujer nace para puta. Nos hacen, nos convierten en putas. Nos hacen putas, nos convierten en putas". Para poder sobrevivir a todo lo que pasé, mi mente ha llevado a cabo un proceso de adormecimiento.

Hay cosas que recién empiezo a recordar. No sé cómo escapé del prostíbulo de Argentina dónde me prostituían, de verdad que no lo sé. Supongo que me atreví a decir "no".

Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza. El conserje de un hotel me ayudó, llamó a la policía. Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta. Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece…. Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas.

Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío. Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano. Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda. Los que van de putas son "prostituidores".

Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres.

El abogado que dejó el bufete para hacerse escort. Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Lo creo firmemente, estoy convencida de ello. Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza. Seguramente se lo pensarían dos veces si escuchasen estas palabras. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Una trabajadora sexual responde a todo tipo de preguntas sobre su ocupación.

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